Enfoca bien tu estrategia de posicionamiento |
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Ya sabes que el posicionamiento cumple un papel fundamental en el éxito o fracaso de tu producto o marca. Por ello, debes tener claro cuál será tu estrategia al posicionarte, ya que si lo haces de manera errada, corres el riesgo de afectar seriamente la imagen de lo que quieres vender.
Un error muy común es pensar que para posicionarse basta con la creatividad. No es suficiente. Debes saber llegar al receptor del mensaje mediante el uso de ideas claras. Si no eres capaz de comunicarlas, no servirá de nada que hayas realizado una campaña que llame la atención de un potencial cliente.
También es usual que las empresas abusen de la imitación de ideas o campañas. Evita este vicio, pues te arriesgas a que el cliente confunda tu marca con la de la competencia y luego asimile dicha confusión.
Evita el subposicionamiento. Con ello nos referimos a la creación de una campaña que no aclara muy bien qué cosa vende. Por más que la idea sea atractiva e innovadora, si el cliente no logra entender lo que le ofreces, todo lo que hayas hecho será en vano. Por ello, cuando decidas posicionar tu diferencial, recuerda que la originalidad no es lo más importante, sino la claridad, recurso que te permitirá tener más ventas.
El sobreposicionamiento es otro aspecto negativo. Éste podría impedir la expansión de tu marca hacia otras categorías. ¿Qué se entiende por ello? Que tu público objetivo tenga una idea errónea de tu empresa y crea que tu producto se limita a un segmento específico. Ejemplo: un cliente futuro piensa que vendes autos por encima de los 50.000 dólares. Si le ofreces uno valorizado en 25.000 dólares, será difícil que lo acoja.
Ahora, si tu empresa resalta muchas cualidades, cambia de posicionamiento constantemente y ofrece una gran cantidad de productos bajo la misma marca, podría caer en el posicionamiento impreciso o confuso. Se presenta cuando una empresa amplía su participación en el mercado y crea nuevas líneas del mismo producto con precios distintos. Con ello, podrías generar dudas sobre el prestigio de tu marca y perder el posicionamiento que hayas logrado.
Un ejemplo claro de posicionamiento dudoso y consecuencias nefastas fue el de Marlboro. Cuando esta gigantesca corporación expandió su mercado con el lanzamiento de Marlboro Lights, Marlboro Ultralights y Marlboro Mentol, sus ventas cayeron. La razón: los nuevos productos, dirigidos a paladares más suaves y delicados, no guardaban relación con el posicionamiento original de la marca, enfocado en los vaqueros, paradigmas de rudeza. La marca debió retirar varios de estos productos del mercado.
Finalmente, no proyectes una imagen que no tienes. Esto es fundamental. Si cometes este error, el cliente podría esperar un producto distinto del que ofreces y sentirse engañado cuando lo pruebe. Ese sería un efecto terrible para tu marca. Por eso, no abarques varias ideas, céntrate sólo en una que esté bien reforzada y –muy importante- sea verdadera.
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